2017/02/06

Rosenheimer Winter

Si cuando encontré a mi Host Family alemana allá por 2013 me alguien me hubiese dicho que les visitaría en 2017, me habria reído en la cara de esa persona. Sin embargo, a pesar de haber estado con ellos solo los tres meses de verano de 2013, al final el hecho de que me quedara a estudiar en Alemania ha hecho fácil hacerles visitas a lo largo de estos (casi) ¡cuatro años! He de decir que cada vez voy con un poco de miedo de que se hayan olvidado de mí, pero supongo que al haber ido tantas veces no les he permitido que lo hagan xD. En esta entrada os cuento brevemente cómo fue mi última visita a los Alpes. Adelanto: ¡patiné sobre un lago helado!

Sábado, 28 de enero
Había viajado de Friburgo a Munich el día anterior y había pasado la noche en un hotel para poder llegar temprano a Rosenheim el sábado. Nada más llegar a casa de mi HF, el mayor y la peque (el mediano no estaba en casa aún) empezaron a enseñarme lo que habían aprendido desde mi última visita en mayo. 

La pequeña (6) ha progresado increíblemente con el piano. Cuando yo viví con ellos en verano de 2013, tenía que ponerle pegatinas de colores en las teclas para que tocase DOS NOTAS en el orden correcto (no tenía ni tres años la pobre haha), y ahora se sabe algunas canciones con dos manos de memoria, ¡a veces ni miraba lo que tocaba y le salía bien!

El mayor (11) va para genio de los ordenadores y ¡ha programado un juego de ordenador en Python! De esos en los que ganas puntos y compras objetos y todo. Le dije que yo seguramente tendría que aprender a programar con Python para el trabajo y empezó a explicarme cómo lo había hecho, pero claro, mi experiencia con códigos informáticos es casi nula y todo aquello me sonaba a alien. Cuando acabó la clase, me pasó el juego que había creado a un CD y me dijo que podía instalar versiones más nuevas desde SU página web.


Cuando llegó el mediano (era super fan de Harry Potter y ahora parece que lo va olvidando, tendré que volver a llevarle por el camino del bien) comimos chili con carne y los Host Parents me dijeron que ¡iríamos a patinar sobre un lago helado!

Ese había sido uno de mis sueños (uno de muchos, tengo más sueños de los que me puedo permitir en la vida real, pero como tenerlos en la cabeza es gratis...) durante años. Se ve que el Simsee (lago al que había ido en verano en bici) se había helado por el helado invierno que está haciendo y se podía patinar sobre él. Supongo que hace años sería normal que se helaran los lagos, pero estos últimos años hemos tenido inviernos medio tropicales. 

No hace falta decir cómo fui en el coche de camino al lago:


El mayor se tiró en plancha al hielo nada más llegar (ver primera foto) y el resto fuimos a ponernos los patines. A principio desconfiaba de mis habilidades de patinar en ese hielo "salvaje", pero pronto me habitué a él y fui hasta la orilla de enfrente. Era una gozada poder patinar sin que cincuenta niños se te cruzaran cada minuto, el lago era tan grande que había espacio de sobra para la multitud que había. Por supuesto, llevé mi cámara conmigo. 

HK mayor tirado en el lago











Ya se ve en las fotos que la puesta de sol se veía preciosa, sin duda de lo más bonito que he visto nunca. Hacia el final la HK pequeña se pegó a mí e insistió en que tenía que patinar detrás de mí para aprender. Estaba enfadada porque se caía cada cinco metros, lo cierto es que me costaba contener la risa al ver su cara de concentración y sus múltiples caídas. El mediano ese día aprendió a girar y a frenar, cosa que intenté yo también, pero mi miedo a caerme no me permitió mejorar demasiado. Es el tipo de habilidad que se adquiere mucho mejor cuando eres niño y no tienes miedo alguno a caer y hacer el ridículo. 

De vuelta en casa, reconstruí una mini-versión de Rosenheim con la pequeña en su cuarto. Juntamos todas las piezas de construcción de diferentes cajas para la creación, y al final no quedó mal. Había hasta basura, aunque no me preguntéis ahora dónde estaba. Lo que veis a la derecha es el palacio de la reina, adivinad quién era la reina. En efecto, la enana. Tiene tendencias a la dominación mundial, pero yo también, así que formamos un buen equipo xD.


Para rematar el día, fui a tomar una cerveza al centro con la actual au pair y una amiga suya. Había -7ºC pero sorprendentemente no se sentía tanto. Será la ausencia del mar, en mi casa (costa) con +5ºC me congelo.


Domingo, 29 de enero

Tras un abundante desayuno y muchas discusiones entre los niños sobre qué hacer ese día, hice manualidades de plastilina con la peque y luego construí robots con el mayor. O más bien él construyó robots y me explicó el funcionamiento de todos los motores, sensores y cables mientras yo lo miraba y le daba las piezas que necesitaba. En mis tiempos no teníamos juguetes tan modernos. Me siento abuela.

Robot de Lego

Después el mediano tuvo la idea de ir a andar en trineo a un parque cerca de casa, y allá fuimos los dos peques, el HD, la actual au pair y yo. No me llevé la cámara porque anticipé que me llevaría golpes, y aparte de perder la dignidad no quería quedarme sin cámara también. Estaba en lo cierto, me llevé unos buenos golpes y "afortunadamente" el HD los inmortalizó con su móvil. Puede destruir mi reputación si se lo propone.

El mediano, como no pesa y no tiene miedo, se tiraba por todas partes, saltaba con el trineo, hacía de todo. La pequeña se tiraba conmigo y luego se tumbaba sobre el trineo para que yo tirase de él y no tener que dar ni un paso antes de tirarse por la rampa otra vez. En uno de esos momentos, de repente me mira y me suelta:

HK: ¿Hasta cuándo te quedas?
Yo: Hoy me voy ya.
HK: Oh nooooo. Tienes que quedarte hasta pasado pasado pasado pasado pasado pasado pasado mañana.

Casi muero de lo adorable que es. Pero luego sonrió maliciosamente, cogió la cuerda del trineo, me la dio y me soltó: "Schieben". O sea, que siguiese tirando cual asno que soy. 


Tras las iniciales caídas, entendí cómo tirarme por la rampa sin hacer el ridículo y fue muy divertido. Se acercó la hora de mi tren, de modo que volvimos a casa a comer y me despedí de mis monstruitos una vez más. Ahora desde Bruselas se me hará más complicado visitarles, pero pienso volver algún día. A saber las sorpresas que tienen montadas para entonces, con lo rápido que aprenden me espero cualquier cosa.

La HM me llevó a la estación y fui en tren a Munich, donde volví a sacar la cámara porque tenía tiempo de sobra antes de coger el bus. La visita a Rosenheim fue corta pero intensa como veis. Esta semana me han visitado mi madre y mi abuela en Freiburg y ahora me toca quitarme la pereza y estudiar para los exámenes de la uni, lo cual será difícil entre despedidas de amigos y preparativos para Bruselas, pero se hará lo que se pueda. Os dejo con fotos de la estación central de Munich y Hackerbrücke.

Hauptbahnhof

Hackerbrücke

Bis bald!

2 comentarios:

  1. Todo un detalle que les hayas ido a visitar de nuevo! Ya me contarás qué tal te va por Freiburg! No te lo creerás, pero lo echo un poco de menos :)

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    Respuestas
    1. Creo que en breves echaré de menos Freiburg yo también, me voy de aquí en menos de tres semanas y aún no lo he asimilado! :O
      Sin duda es una ciudad a la que se le coge cariño <3
      Saludos!

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