2015/11/11

La montaña rusa de aprender un nuevo idioma

Buenas, mortales, Ampelfrau vuelve a la vida. Sé que muchos de los que me leen viven en un país que no es el suyo y están aprendiendo el idioma local. Hoy contaré la inestabilidad mental las sensaciones que me produce este proceso (escribí esto antes de irme a Bruselas, por lo que se centra en el alemán). Seguro que has pasado por alguna de las fases y que tienes vivencias similares que contar, ¡compártelas en los comentarios!


Fase de "¡qué emoción, empiezo con un nuevo idioma!"
Emocionada perdida llegué yo hará cosa de cuatro años (se dice rápido) a mi primera clase de alemán. Me apunté por amor al arte, porque me interesaba la cultura y me llamaba la atención el idioma, sin presión ninguna y, por supuesto, sin saber que año y medio más tarde iba a hacer el 99% de mi vida en alemán.

Al principio lo típico, que si "hola, me llamo tal" y "mis hobbies son tal y cual". Te ríes de lo mal que hablas tú, de las meteduras de pata de tus compañeros, de la imposibilidad de pronunciar ciertos sonidos, de lo raros que son los alemanes con tantos casos y esas palabras que te gastan un boli bic al escribirlas una vez, etc.

Qué divertiden parece esto

Fase de "no estoy aprendiendo ná"
Antes o después llega un momento en el que ves que nunca jamás hablarás decentemente el idioma en cuestión solo yendo a clase. En mi caso fue el segundo año de la escuela de idiomas, nos pusieron una profe mucho peor que la primera con la que no avanzábamos nada. En esta fase me busqué mi primera host family en Alemania y me dieron mi plaza de Erasmus para el mismo país, así que dejé de ir a clase con la esperanza de que trece meses en las Germanias me diesen el empujón que me hacía falta.



Fase de "mierda, pero si aquí TODO está en alemán"
Así es, cuando llegas a Alemania te encontrarás con que los carteles están en alemán, los dependientes hablan en alemán, la gente te pregunta la hora por la calle en alemán, si te estas muriendo tienes que pedir ayuda en alemán y un larguísimo etcétera. Quién lo diría, ¿verdad?

Yo fui au pair en Rosenheim y aunque los padres supieran hablar inglés, les pedí que me hablasen en alemán (sí, fui con el modo suicida activado).

Panorama: 24h al día escuchando los agudos chillidos de tres críos alemanes, tener que hacerme respetar en un idioma en el que tenía un A2 bajo, tener que entender las explicaciones de media hora de los niños sobre tooodo lo que veían a su alrededor...

Resultado: cabeza de au pair a punto de estallar durante toda la primera semana.



Fase de "a este paso supero al mismísimo Goethe en medio año"
Después de unas cuantas anécdotas y de haber perdido la mitad de tu dignidad (siendo optimistas), empiezas a darte cuenta de que, en efecto, estás dando pasos en el aprendizaje del idioma. Suele haber señales como que la gente en las tiendas te entiende, que cuando un alemán te pregunta algo no escucha tu respuesta con cara de esfuerzo, que ves que sabes echar broncas, etc.

Es la etapa más motivante (e inocente), crees que en poco tiempo tendrás un buen manejo del idioma. Já.




Fase de "vale, quizá Goethe me pillaba un poco lejos..."
Tras la euforia de mi experiencia au pair en Rosenheim, llegó el Erasmus. Y con ello, los primeros sustos. Una amiga y yo, ilusas de la vida, decidimos a apuntarnos a algunas asignaturas en alemán en la universidad.

Pues desde el minuto uno de esas clases nuestros pensamientos eran una mezcla de "¿quién narices me mandó meterme aquí?", "¿quién narices me mandó meterme aquí?" y "¿quién narices me mandó meterme aquí?". Así es, la primera semana solo pensábamos en la enorme metedura de pata que había sido no cogerlo todo en inglés. Entre los dialectos de la gente, las palabras técnicas y el dolor de cabeza tras escuchar tanto alemán durante cuatro horas, terminabas con la sensación de que pegarse un tiro era la mejor opción.




Fase en la que entras en un bucle interminable en el que las dos fases anteriores se turnan
Si sacas buena nota en un examen en alemán, vuelta a la euforia.
Si la lías al pedir algo en el Lidl y no te entienden, vuelta a la desesperación.
Si entiendes todo lo que dicen en una clase, vuelta a la euforia.
Si un amigo alemán tiene que preguntarte lo mismo tres veces porque no te enteras, vuelta a la desesperación.
Si escribes "Rindfleischetikettierungsüberwachungsaufgabenübertragungsgesetz" sin mirar la pizarra cincuenta veces, vuelta a la euforia. 
Si te quedas en blanco porque no sabes acabar una frase y tartamudeas patéticamente, vuelta a la desesperación.

Y así, hasta que el bipolarismo acabe por matarte.



Fase de "por fin estoy satisfecha con mi dominio de este idioma"
Esta fase es como el paraíso, no creo que exista pero ojalá fuese real para que todo lo hecho hasta ahora no caiga en un vacío insignificante.

Y con el gif más cutre de Jesús que he encontrado, vamos terminando ya

Y hasta aquí mis aventuras y desventuras con el alemán. ¿Cómo ha sido tu proceso de aprender un nuevo idioma? ¿Tienes consejos que aportar? ¿Alguna anécdota memorable?

3 comentarios:

  1. Anda que no me he sentido identificada con esta entrada... ¡Todo muy cierto! Y es que esto de aprender cualquier idioma es una auténtica aventura que solo comprenden los que lo han vivido en sus propias carnes.

    Regresar a Friburgo me sentó de maravilla, aunque ahora estoy en modo depresivo por la vuelta a la rutina, aunque seguro que se me pasa pronto. Esta vez apenas estuve en la ciudad y pasé mucho tiempo en Littenweiler, pero a la próxima tenemos pendiente un café sí o sí.

    ¡Un abrazo muy fuerte, bonita!

    P.D: muy fan del gif de Jesús.

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    Respuestas
    1. Sin duda, aprender un idioma es mucho más que devorar libros de gramática, hacer listenings cutres y repetir ejercicios monótonos. Por suerte! :)

      Le estoy cogiendo cariño a Littenweiler, tengo ganas ya de que llegue el buen tiempo e ir a andar en patines por allí, por la zona de las instalaciones deportivas de la uni hay un camino liso que da gusto xD.

      Un beso!

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  2. Sawadee kaa desde Bangkok!!
    No hay nada como aprender un idioma sin la presión de necesitarlo para trabajar o sobrevivir!
    Estoy siendo autodidacta con el tailandés, voy despacito pero voy ampliando mi vocabulario día a día. Me encanta utilizarlo y arrancar la sonrisa de los tailandeses( seguro por mi mala pronunciación).
    Mi experiencia con la EOI fue muy buena porque tuve suerte con mis profes, acabé los 6 años de árabe y pese a todo el esfuerzo y dedicación que me costó estoy muuy orgullosa!!! También tengo que decir que soltarte a hablar en la calle con la gente con temas cotidianos ayuda mucho. Pero también están los dialectos...
    No hay que desfallecer pese a la impotencia que se siente a veces, ánimo!!
    Saludos viajeros
    doshaciendofotos.blogspot.com

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