2015/09/08

Una serie de catastróficas vivencias mendigas (Amsterdam parte 3 de 3)

Y aquí llega la tercera parte del diario del viaje mendigo express a Amsterdam. Por una cosa o por otra, hasta ahora no he hecho el fundamento de finalizar los relatos de nuestras aventuras por la capital holandesa y puede que hayáis olvidado el principio del viaje, por lo que dejo la primera parte y la segunda parte aquí para refrescar la memoria. La falta de sueño ya había causado estragos en nosotras a estas alturas, y los escasos minutos que "dormimos" en el portal del Rijksmuseum no fueron suficientes para recuperar energías. Quién lo diría, ¿verdad? Sigue leyendo para descubrir si llegamos con vida a Bruselas.


Dejé mi relato en la escena de cuatro indignas "personas" (por llamarnos de alguna manera, porque a esas alturas ni teníamos cara de personas, ni hablábamos como personas ni caminábamos como personas) apalancadas en una de las puertas del Rijksmuseum intentando en vano conciliar el sueño. Cambiábamos de postura, nos poníamos el pañuelo de almohada, entonábamos cánticos para los dioses del sueño pero nada, no hubo quien lo consiguiera. Y de repente...



Si no habíamos conseguido dormir en la oscuridad de la noche, ¿de verdad éramos lo suficientemente tontas como para pensar que con la luz del sol íbamos a lograrlo? Pues por una vez el sentido común le ganó la batalla al delirio mendigoso (no sé cómo, con el sueño que teníamos) y a eso de las cinco de la mañana nos pusimos en pie. ¿Que qué hicimos a esas horas? 

Como descansar no era una opción, ¿qué mejor que trepar letras y conejos coloridos gigantes y sacarse fotos tontas con ellos para combatir el cansancio? Y no, aunque cueste creerlo, juro que no íbamos fumadas. No nos hace falta.

Las letras en cuestión

Y los conejitos

Al ver que unos mendigos nos miraban fijamente y con cara rara, decidimos fingir tener algo de dignidad y nos dirigimos a la estación de trenes a dormir. A esas horas todos los borrachos volvían a casa, hasta ellos parecían más decentes que nosotras. Tras unos 45 minutos de caminata y muchos amagos de atropello (en esta ciudad la gente conduce a toda velocidad y sin mirar) llegamos a nuestro destino con la idea de apalancarnos en los fotomatones a dormir.

¿Por qué fotomatones? La idea parecerá absurda, pero solo diré que al menos hay un asiento y una cortina para evitar que todo el mundo te vea "dormir". Pues se ve que ya teníamos la dinámica mendiga más que asimilada y que pensábamos como ellos, porque al llegar a la estación central TODOS los fotomatones estaban ocupados. Había tres contra una pared y cada uno albergaba un mendigo. Bingo :____________.



La mejor alternativa parecía ser una pared sin demasiada gente rara alrededor. Lo sé, tiene delito que la loca a la que ir un fin de semana a Amsterdam sin alojamiento le pareció una buena idea hable de huir de la "gente rara". Es lo que hay.

Abrazamos nuestras mochilas (como si estuviésemos en condiciones de defendernos en caso de intento de robo... pero en fin), nos apoyamos contra la mugrienta y pegajosa pared y retomamos la peligrosa tarea de dormir en plena vía pública. Tuvimos un déjà vu del portal del Rijksmuseum, nos dormíamos y a los tres segundos nos despertábamos sobresaltadas con cara de pánico pensando que ya nos habían robado nuestras escasas y roñosas pertenencias.



Y así esperamos a que las tiendas abriesen, que fue como a las ocho de la mañana. Nos hicimos con unos cafés y unas cookies y nos pusimos a andar hacia el centro, ese día teníamos pensado rematar la visita a Amsterdam con la casa de Anna Frank y nos habían dicho que convenía ponerse pronto en la cola. Sin embargo, por el camino encontramos una cafetería bastante barata (para tratarse de la capital holandesa, claro está) y nos tiramos una hora larga allí.

Al llegar a la casa de Anna Frank... ¡sorpresa! Había una cola kilométrica. En realidad no puedo decir que fuera sorpresa, nos habían dicho que se recomendaba ir hacia las 8-8:30 para ser los primeros en entrar, y ya eran más de las 9, así que... era de esperar que tendríamos que tragarnos una espera considerable. 

Ahora diréis, ¿toda la noche sin dormir y llegáis tarde a la cola? A veces mi mente Ravenclawiana huye a Narnia. Y se queda allí un buen rato.

En resumen, matamos a la gente que estaba delante de nosotras en la cola en nuestras mentes unas cuantas veces.



Tras un par de horas de espera y muchos intentos por mantenernos despiertas en la cola, al fin llegó nuestro turno de entrar en la casa. Muchos de mis recuerdos están borrosos, a esas alturas no estaba yo ya para procesar nada profundo, así que no entraré en detalles aquí. De todos modos, es algo que se tiene que ver en persona.

Debo admitir que me pareció una pena que hubiese tanta gente dentro. O sea, sé que es uno de los museos más visitados de Amsterdam y que no pueden dejar entrar a la gente de dos en dos, pero el lugar pierde su esencia y significado al cruzarte con decenas de personas todo el rato, todos pululando por las pequeñas habitaciones. A mí se me hizo difícil imaginar las condiciones de vida y el silencio que debió reinar allí los años que los Frank y sus amigos estuvieron escondidos. Pero bueno, con todo eso sigo pensando que es una visita recomendable si estas en la ciudad.

Reflejos en la madrugada


Esperando la cola...





Al finalizar la visita nos encaminamos hacia una calle con bastantes tiendas y mucho movimiento a orillas de un canal (siento no poder proporcionar más nombres y detalles, no era persona y solo me acuerdo de las anécdotas xD) y entramos a una cadena de restaurantes holandesa donde hay una especie de self-service con muchísimos tipos de comida

No recuerdo lo que comí, pero de lo que si me acuerdo es de los italianos de la mesa de enfrente. Y no porque tuve ningún flechazo ni nada de eso. Sino porque se nos quedaban mirando fijamente mientras nos quedábamos dormidas allí mismo. Intentamos mantenernos despiertas con el móvil o hablando de tonterías, pero no sirvió. De hecho, creo que envié un mensaje del estilo de "Qué tal estttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttttrrrrrrrrrrrrrrr" a algún amigo. Un poco más y alguna acaba con los contenidos de su plato por toda la cara por haberse quedado dormida encima de él. 



Tras el incidente del restaurante (del que milagrosamente no nos echaron), volvimos a la estación de trenes, de donde salía el tranvía que debía dejarnos en la parada del bus a Bruselas en medio de la nada. Entramos en tiendas de souvenirs y de chuches, curioseamos unas calles del centro de la ciudad y tras casi ser atropelladas por un tranvía que debía ir como a 200km/h, nos sentamos en la parada del tranvía. 

El bus a Bruselas estaba ya ahí cuando llegamos a la parada, lo cual significaba que... ¡por primera vez en 48h podríamos sentarnos sobre algo blandito! Eso en nuestro mundo es glamour.



Las cuatro nos quedamos fritas en cuanto nos desplomamos indecorosamente en los asientos del bus, con la intención de dormir las tres horas que supuestamente tardaríamos a Bruselas. Peeero... el destino tuvo que jugarnos una última. 

Mejor dicho, fue el conductor. A la hora y media de trayecto al buen hombre se le ocurrió parar media hora en una gasolinera. Y para colmo, nos obligó a todos a bajarnos del bus. Ergo, nuestros intentos de conciliar un sueño digno de una vez por todas volvieron a verse frustrados. De sobra está decir que nos entraron instintos homicidas, y más aún cuando vimos que llegamos a Bruselas media hora tarde. 



Nada más llegar a Bruselas, cada una se fue a su casa y durmió tres días seguidos. Pues... NO. Eso hubiera sido lo normal, lo que cualquier criatura cuerda hubiese hecho. Pero nosotras... fuimos andando al centro, cogimos el metro allí y comimos una pizza en la estación de Midi. Que no se diga que las au pairs no tenemos energía para dar y regalar. 

Después de la pizza ya sí que sí, cada una se montó en su bus/metro/tren/tram correspondiente y dimos las gracias a los dioses que inventaron las camas. 

Y así fue como sobreviví a uno de los viajes más mendigos que he hecho jamás (no ha sido el más mendigo, está empate con otro, pronto habrá post). La conclusión que puedo sacar del hecho de no haberla palmado tras un fin de semana así es:


5 comentarios:

  1. dios JAJAJAJAJAJA, mira que ya llevas 3 entradas de esto y cada vez que lo leo es como ¡¡¡PERO COMO OS FUISTEIS SIN ALOJAMIENTO CRIATURAS!!! xDDD Desde luego una aventura para el recuerdo, una de esas locuras que perduran en los años, contar que fuiste a Amsterdan y que muy bonito y que por la noche te ibas a dormir a tu hotel con cama mullidita no habría sido lo mismo, desde luego.

    Me ha encantado la entrada, de verdad JAJAJAJ, y sí, estaba pensando, la madre que las parió, toda la noche dando vueltas y van y llegan a las 9 a la casa de Anna Frank, pá matarlas x'D Que podríais haber estado allí antes que el guarda jajajajajaja. Es ago que tengo muchísimas ganas de hacer por cierto, bueno ir a Amsterdan en general <3

    En fin, voy a echar de menos estas entradas tuyas jo, o seguirás haciendo? Eso espero!!!

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    1. Jajjaajajjajaj mi parte cuerda (un tanto pequeña últimamente xD) me dice lo mismo, aún no sé cómo pensamos que eso era una buena idea :P. Pero en fin, ahora tenemos historietas que contar xD.

      Un día volveré a la casa de Anna Frank despierta y diré: "a mí este sitio me suena pero no sé de qué" ajajja.

      Seguiré con mis entradas, obviamente ya apenas habrá contenido aupairil, solo un par de cosas que tengo que preparar. Ahora el blog tratará más sobre viajes, anécdotas, ahorro y estudios en el extranjero.

      Un beso muy fuerte!!!!!!!!!!!!!!! :* :* :* :* :* :* :* :*

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  2. Hola holaaaaa!!! Siento haberte tenido abandonada y no haber comentado casi nada.

    Tú dices que te da envidia mi acampada, pero yo muero por ir a Amsterdan!!!!!
    La verdad es que irse sin alojamiento es una locura, pero es divertido. Yo hice lo mismo en California y poco a poco encontramos sitios donde dormir jejeje

    Y ya leyendo la entrada entera he pensado "qué locas" jajaja, pero lo que me ha llamado la antención ha sido el nombre de "Rijksmuseum", que me pongo a pronunciarlo y me lio.

    Ana.

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    1. Holaaa! Se comprende, yo muchas veces tampoco tengo tiempo para comentar, no te preocupes!

      Jajaja en California parece que tuvisteis más suerte que nosotras :P. Menos mal, no le deseo a nadie dormir en el portal de un museo xD.

      Los holandeses sin duda tienen mucho mérito por pronunciar esas palabras, el resto de los mortales nunca seremos capaces!

      Un beso!

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  3. Ya quiero leer sobre el otro viaje méndigo jajaja. Yo no podría hacerlo honestamente, creo que preferiría alimentarme de barras Ja durante todo el día pero sin alojamiento no podría estar yo muero si no duermo. Una vez más gran post!

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