2015/06/07

El (casi) fin de mis días y visita a casa

*Ampelfrau se asoma tímidamente después de no actualizar en siglos*
Podría poner la excusa de que he estado en el País Vasco para visitar a mi familia por mi cumple. Podría poner la excusa de que tengo que avanzar con mi proyecto de fin de grado. Ambas excusas son ciertas, pero he de admitir que me daba pereza también. Así que aquí vengo, con más cara que espalda, a contar mis vivencias de hace más de dos semanas. Y señoras y señores, me complace informarles que ¡el verano ha llegado por fin a Bruselas! Parecía que aquí no había de eso pero parece que sí :).



Lunes, 18 de mayo
Después de la paliza del finde anterior, el lunes no conseguí despertarme a la indigna hora de las ocho de la mañana, de modo que el curso de francés tuvo que conformarse con contar con mi presencia solo por dos horas, a partir de las once. Al salir de clase fui a la uni a preguntar unas dudas que tenía sobre el proceso de inscripción con la intención de resolverlas aquel mismo día, pero ya sabemos que la burocracia nunca nos decepciona. Nunca nos decepciona si nos gustan los procesos lentos, complicados y rebuscados. Y si uno es fan de gente que no sabe responder a las preguntas y "trabajadores" que no están en su lugar de trabajo siempre que uno se pasa por ahí, pues mejor aún.

Resumiendo, pasé por todos los despachos del pasillo y todos me mandaban a otro sitio. Cuando finalmente di con el despacho adecuado para plantear mis preguntas... no hay nadie en casa. Bravo.


Volví a casa feliz por haber perdido una hora de mi vida, como siempre que voy a preguntar algo a la uni. Apenas tuve tiempo de descansar antes de que mi HM llegase con los enanos, los cuales tenían un día borde. Diré más bien que el mayor tenía día borde, porque él es el determinante del humor de los otros dos: al mayor le gusta X cosa, a los peques también. Al mayor le da por tener un día arrogante y asqueroso, a los peques también.

Fui a saludarlos mientras hacían una cabaña en el jardín, después de lo cual el mediano y el pequeño empezaron a enseñarme cosas. Ante esta inaceptable pérdida de tiempo, el mayor nos miró con la cara de desprecio más impertinente que fue capaz de poner y dijo que "decir hola llevaba dos segundos, y que después de eso me tenía que ir y que, si los pequeños no querían hacer la cabaña con fundamento y sin distracciones, se fueran conmigo".

Si es que a veces es para matarlo...

Cenamos macarrones y acto seguido fui con mi HM y el pequeño dictador el mayor al Decathlon a por raquetas de badminton para los terremotos y unos patines en línea para mí. Lo de los patines en línea tuvo fatales consecuencias, léase crónica del martes.

A la vuelta al mayor le dio por empezar a cantar a grito pelado una canción en el coche. Una canción que decía lo adorable que era yo. ¿Hola? Hace un par de horas me has despreciado cosa mala, criatura. Es medio bipolar, a este me lo imagino yo en el futuro en su boda así:




Martes, 19 de mayo
La increíble eficacia de la universidad hizo que el martes tuviera que coger la bici y volver a ir para preguntar lo mismo que el día anterior. Pero, ¿no es ya sabido por todos que la burocracia nunca te decepciona? Para variar, la persona que tenía que resolver mis dudas... ¡no estaba allí! ¿Sorpresa? Ninguna. ¿Rabia? Mucha. Me dieron su correo electrónico para que contactase con ella.

Tras acordarme de todos los familiares del personal de la uni (en especial de los de aquellos que diseñaron el proceso de aplicaciones), volví a casa a trabajar en la tesis. Cuando llegó la hora de ir a por los enanos al cole, salí de casa y me planté en el patio de educación infantil, donde un amigo del mediano gritó mi nombre, saludándome en la distancia. Es un crío super adorable, me conoce de un día pero ahora siempre viene a hablar conmigo,

De camino a casa se me informó de una dolorosa noticia: había caca de paloma en el trampolín.



¿Y por qué es esto tan dramático? Porque los niños adoran el trampolín. Si no podían jugar al trampolín aquel día habría que pensar otra actividad. Nunca se ponen de acuerdo para nada, de modo que la falta de trampolín iba a traer el caos a la casa.

Al principio todo fue normal. Jugamos a un juego de mesa y el ambiente era ideal, los gritos justos, sin peleas, etc. En un momento dado les dio por comer. Les dije que nada de galletas, que ya habían merendado y que si querían podían comer fruta. ¿Quién en el mundo dice eso de "si quieres ahí tienes la fruta" sin un miedo atroz a las posibles rabietas que la frase pueda ocasionar?

Pues funcionó. Quisieron un kiwi. Y luego otro. Y luego otro. En cinco minutos la casa se quedó sin kiwis, cada vez que terminaban uno me pedían otro como si fuese la primera vez que comían en meses. En fin.



Pero ya habréis supuesto que la tranquilidad devorakiwis poco les duró. Su siguiente idea fue "jugar a que dormimos". Cuando pronunciaron esas palabras con una amplia sonrisa sobre sus angelicales caras tenía que haber sospechado. Tenía que haber supuesto que no tramaban nada bueno. Sin embargo, fui tonta y caí. Les dije que vale, que jugaríamos a que dormíamos.



Al principio intentamos entrar todos tumbados en el sofá, cosa que fue misión imposible. ¿Y qué hacen los niños cuando algo les resulta imposible? Gritan y se pegan entre ellos. Y esta ocasión no fue para menos. Me montaron la de Dios. Se tiraron por el suelo, hicieron la croqueta gritando y arriesgando la integridad de todos los muebles del salón, bajaron el edredón del mediano del piso de arriba para tener algo más grande con lo que taparse, empezaron a pasear el edredón por toda la sala...

STOP. Agarré a los dos enanos (bueno, primero a uno y luego al otro, no puedo cogerlos a los dos a la vez) y los dejé de patitas en la calle. Literalmente. Los saqué al jardín y me encerré en casa, les di los zapatos y dije que hasta que no se calmaran no pensaba abrirles.

Como hacía frío y el trampolín tenía caca de paloma, tras resistirse un rato al final no les quedó otra que ponerse los zapatos. Aquello fue como un milagro: en el mismo momento en el que los dejé entrar calmados y con los zapatos puestos, la HM llegó con el mayor. Ta-daaa...




Preparé la cena, cenamos y los críos se fueron a la cama, ocasión que aproveché para preparar el regalo de cumple para el mayor: un pequeño álbum de fotos de estos meses con cosas escritas en nuestro alfabeto secreto.

Después tuve la idea del siglo: probar los patines comprados el día anterior.



Mal. Muy mal. La razón: mi calle está en cuesta. Creo que no hace falta dar muchos detalles sobre lo que pasó, en mi defensa solo diré que yo suelo patinar sobre hielo y que no contaba con que aquello fuera tan rápido. Me di el golpe del siglo contra una furgoneta (queriendo, tuve que elegir el mal menor, o ir contra la furgo o seguir cuesta abajo y que me atropellara un coche) y volví a casa con un golpe importante habiendo perdido la poca dignidad que me quedaba. El resto os lo imagináis.


Y así fue como casi morí.



Miércoles, 20 de mayo
Aquel día me tocó llevar al mayor al hockey a las 14:30. Como tuve curso no pude comer antes, por lo que decidí comprar algo en el club de hockey. Es el típico club deportivo de peli donde va la gente rica, y la comida encajaba en todo aquel ambiente de gente con los bolsillos llenos. Como soy pobre y no quise gastar demasiado, pedí un sandwich de jamón y queso y un café latte. Me cobraron 9'80€, en el momento no comprendía cómo un sandwich mixto podía ser tan caro, pero pronto lo entendí.

La gente rica no entiende de sandwiches normales, de muestra un botón:


Aquello tenía más clase que mi última cena de nochevieja. Y no es una exageración, os recuerdo que pasé la nochevieja en París en modo barato con mis amigas, así que cuando digo que el sandwich era más elegante, va en serio.

Nochevieja 2014

Cuando el crío terminó el hockey volvimos a casa, hicimos a duras penas los deberes y esperamos a que la HM llegara con los dos peques para cenar. Durante la cena el mediano demostró que la inspiración de la semana pasada no se le había agotado aún y soltó otra de sus célebres frases: "Tú no eres de nuestra familia. No lo eres porque no conoces todas las palabras francesas".



Y eso me lo dice un enano de seis años, que seguro que tiene un amplio y envidiable vocabulario xD. A pesar de llevar retraso con la tesis, ese día quedé con otra au pair para tomar algo. Algún día me llevaré una buena torta por vaguear tanto.



Jueves, 21 de mayo
El día amaneció soleado. El trampolín aún tenía caca de paloma. El 21 de mayo, cumple del mayor, prometía ser un día movidito. Fui a buscar a los dos miniterremotos pequeños al cole y en casa jugamos al badminton (porque ya se sabe qué pasaba con el trampolín).

Primero jugué con el mediano. Luego con el pequeño, porque éste se aburría sin jugar. Pero si jugaba con el peque el mediano se aburría. Podrías haber jugado con los dos a la vez, diréis. Pues con esta gente eso no funciona. El mediano quería jugar en el equipo del pequeño. El pequeño quería jugar en mi equipo. Yo quería mantener la paz.

A estas alturas ya supondréis que no conseguí mantener la paz. Al ver que el pequeño no quería jugar en su equipo, el mediano se enfadó y entró en la casa. Ni tan mal, diríamos a simple vista. Pues no, señores, sí que estuvo mal. El muy retorcido cerró todas las puertas de la casa y se encerró dentro.


Y como mi suerte del martes no podía repetirse, la HM y el mayor llegaron justo cuando cerró las puertas. Claro que en cuanto vio a su madre el pequeño demonio volvió a abrirlas. Fue cosa de cinco minutos, pero más le vale no repetirlo porque a la siguiente no estará su madre y lo crujiré muahaha.

Como era el cumple del mayor fui a felicitarlo, pero sorpresa: estaba enfadado.

La cosa es que los HP le habían dicho que el viernes, como no tenía cole, haría una actividad especial conmigo. El crío se hizo ilusiones pensando que iríamos a un parque de atracciones, pero cuando la HM le dijo que visitaríamos Mini Europe al hombre le entró tal disgusto que ni me dejó felicitarle.



Se fue a una esquina del jardín a llorar sus profundas penas y la HM me dijo que miraríamos cómo llegar al parque de atracciones si tanta ilusión le hacía. Fui a darle las buenas noticias al niño y ya no lloraba, de hecho estaba feliz como una perdiz e incluso me dijo que "él sabía que iríamos al parque de atracciones". ¿Quién dijo drama queen?



Todo bien, ¿verdad? Niño calmado y un día en un parque de atracciones. ¿Qué más se puede pedir? Pues mejor no pedir nada porque la mala suerte volvió a golpear: el parque ese día estaba cerrado. Nadie entendió la lógica, en internet vimos que abrió todos los días de mayo menos el 20 y el 21. Tres hurras por nuestra gran suerte.

La HM se quedó sin saber qué hacer, el niño volvió a enfadarse y a llorar. Encontramos un parque acuático en Bruselas al cual el crío quería ir, pero al padre no le parecía buena idea porque aún hacía frío.

Para colmo, ese día me tocaba babysitting, así que cuando llegó la hora de partir para los HP, la au pair tuvo que quedarse sola en casa con el monstruito llorón y otros dos monstruitos hiperactivos.



Mientras cenábamos envueltos en una conversación llena de comentarios del mayor diciendo que "era el peor día de su vida", milagrosamente la HM llamó para decirme que al final iríamos al parque acuático.

YAAAAAAAAAAAAAAAAY!

Imaginad la reacción de la criatura. De repente le volvió la euforia y el resto de la cena fue mucho más ameno. Como de costumbre, me ayudó a meter en la cama a los dos peques y fuimos al jardín a jugar al badminton, porque al no tener cole al día siguiente le dejaron quedarse más tiempo.

Entre ridículo con la raqueta y ridículo con la raqueta, al niño le salió la vena emotiva y me dijo que siempre quería tener la misma au pair y que no me fuera. Y yo, señoras y señores, como no podría ser de otra forma, morí de amor.




Viernes, 22 de mayo
Para cuando me levanté el HK mayor estaba de buen humor, lo cual garantizaba la armonía en la casa por unas horas. Ya he dicho antes que el humor del mayor es el condicionante máximo del humor general de la casa. 

Jugamos un rato antes de partir, luego me puse a hacer los sandwiches para aquel día (¡íbamos a un parque acuáticooo!). Peeeeeeeeeeero... la calma estaba durando demasiado. No podía ser que el día empezase normal. El término "normal" no entra en mi día a día.

Ya contaba aquí que el señor que viene a limpiar mi casa es cristiano muy creyente. Eso no sería para nada un problema si el hombre no fuese intentando inculcar su fe a todo ser viviente que se encuentra por el camino. Yo ahora le evito y creo que le caigo mal, pero no voy a soportar charlas de una hora sobre Dios y los Illuminati, así que aunque suene maleducado, prefiero caerle mal que aguantarlo. 

El caso es que mientras el mayor y yo preparábamos los sandwiches (o mejor dicho, mientras yo los preparaba mientras él cantaba a pleno pulmón y metía el dedo sucio en el bote de queso Philadelphia), el señor le preguntó al niño qué tal le iba el cole.

Todo normal, podría pensarse. Pues no.

A la pregunta "¿qué tal en el cole?" le siguió la coletilla de "eso es, formación en la vida, pero siempre de la mano de Dios".




El niño se quedó ahí mirándole sin entender de qué iba la cosa. De repente, el tío le suelta al crío: "¿Tú crees en Dios?"

Ahí mi cara era un poema. La mitad de mi cerebro se concentraba en pensar cómo terminar esa conversación, mientras que la otra mitad intentaba dar con una respuesta ingeniosa si después le daba por preguntarme a mí lo mismo. Porque la vez anterior ni se molestó en preguntarme si era creyente, simplemente empezó a meterme el rollo. Y sinceramente no me atrevo a decirle que soy atea.

El HK, ni corto ni perezoso, le contestó con un rotundo "no", a lo que el hombre reaccionó así:



Y como eso de quedarse callado no es lo suyo, empezó a soltarle frases como "ohhh... pero ¡hay que creer en Dios!" y "Dios lo es todo", todo con cara de dolido y escandalizado mientras el niño lo ignoraba. Yo huí. 


El mayor y yo seguimos preparando las cosas para el parque acuático y mientras estábamos a ello el hombre se puso a cantar esto: 


Nos empezó a contar que él cantaba bien y tal y cual, y yo, temiendo que eso derivase en otra charla de las suyas, utilicé el momento que consideré más oportuno y menos maleducado para irnos. Que lo mismo el tema de cantar acababa en el tema de los talentos que da Dios como premio por la devoción y tal y cual y que los estudios no eran importantes y que si algo no está escrito en la Biblia no es bueno etc etc etc. 

Y por eso ya no pasaba.

Salimos por patas de casa, cogimos el metro y tras una hora de trayecto llegamos a la parada "Stadion/Stade", cerca de donde se encuentra el parque acuático Océade. Mini Europe también está ahí, y la criatura no se abstuvo de hacer gestos feos hacia las puertas del recinto, dejando claro que no quería ir ahí. Menos mal que la HM al final decidió que podíamos ir a Océade.

Es un parque acuático muy chulo para ir con críos, hay cuatro toboganes por los que te puedes tirar en flotadores individuales, dobles o triples, piscina de olas, piscinas normales... 

Nos pasamos casi cuatro horas ahí dentro en los toboganes, el crío es incansable. Y yo me lo pasé bomba, no lo voy a negar. En los toboganes mientras me deslizaba encima del flotador lo que me venía a la cabeza todo el rato era "me están pagando por hacer esto" xD.



El parque estaba lleno de adolescentes imbéciles a los que echaron, y menos mal. Se paraban en medio de los toboganes para tocar los cojnarices, qué pesados. Al salir tomamos un Aquarius y volvimos agotados en el tranvía, otra hora de viaje, menos mal que en el móvil tengo el juego "Cut the Rope" y el niño se entretuvo con eso. 

Al llegar a casa el iluminado no estaba. A pesar del cansancio nos pusimos a jugar al badminton, y por si el parque acuático fuera poco... ¡aquella tarde tocaba piscina!



El pequeño fue la estrella del día. Por primera vez fue a la grande sin manguitos. Estaba orgullosísimo el hombre, más salao... 

Al salir el mediano se lució. Fuimos a las taquillas y fingió no poder andar, todo cuento chino. Me negué a llevar su bolsa a los cambiadores y se quedó plantado en el pasillo, envuelto en la toalla, con cara de llorón y su bolsa en el suelo. Seguí para adelante y al darme la vuelta para ver si me seguía, vi cómo había echado a andar pero que tiró la bolsa al suelo y se echó a llorar en cuanto me giré para mirarle. Ni pienso gastar energías. Veste a la mierda. 


Por suerte luego se le pasó. Aquel día celebramos el cumple del mayor en familia y tocaba darle los regalos. El mediano se me acercó con todo el secretismo del mundo y me susurró: "el regalo que le has comprado es para su cumple. Al dárselo, di feliz cumpleaños", como si yo no me hubiese enterado de que era el cumple de su hermano. Me dedico a comprar regalos así sin razón alguna, como me sobra el dinero... xD. Fue un gran momento, aunque lo mejor llegó cuando le pregunté qué le iba a regalar él y dijo con toda la naturalidad:

"Una moneda de diez céntimos".


No pude aguantarme la risa, no por el regalo en sí (que también tiene tela), sino porque lo dijo con una cara seria y un tono misterioso graciosísimo. 

Cenamos hamburguesas, hicimos vídeos locos que luego envié a toda mi familia para que comprobasen que estaba con gente muy cuerda y fuimos a dormir.

Y esta es la semana de hace dos semanas, vaya poca vergüenza que tengo. Entre que fui de visita al País Vasco y mil historias más no he podido escribir un diario como Dios manda (ahora es cuando aparece el iluminado a darme el sermón por blasfema), de modo que la próxima entrada tendrá un formato diferente: será una recopilación de las anécdotas más señaladas de estas semanas. Fuck Logic: Brussels Edition.

Ayer celebramos mi cumple aquí con la HF, granizó pero aún así hicimos barbacoa xD. Me regalaron un reloj (que eligió el mayor <3), una vela, flores y un dibujo. Morí de love en ese momento. 

Y el finde que viene... ¡Amsterdam! Espero hacer fundamento y contar el viaje dignamente :).

Ahora dejo un mix de fotos de estas semanas:

Cumple del mayor

Aquí me ganaré mis futuros megasueldos xD

Tartas que dan caries solo con mirarlas

Feria medieval




Museo del ejército (esta historia irá en otra entrada)

Parque del Cincuentenario


Media Bélgica estaba en esa feria ese día

Masterpiece del enano

Postre de mi cumple :)

Basílica de Koekelberg



10 comentarios:

  1. Que semanita!!! La verdad mola que te paguen por ir al parque acuatico jeje
    Muy chulas las fotos

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    1. Jajajajj lo del parque acuático moló mucho! :) Aquí desde luego no me aburro xD

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  2. Me río mucho con tu blog!! Menuda semanita jajajaj Por cierto, felicidades! Saludos.

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    1. Sí, estas criaturas me dan semanas muy entretenidas :P. Graciaaaaaaaas :)

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  3. ay jajajajaja te echaba de menos!! Aunque la verdad que yo llevo también varias semanas que ni a leer me meto!! Me he metido hoy y justo habías actualizado bieeeeeeen!!
    JAJAJAJAJA a tu historia con los patines, me he reído en alto, en serio JAJAJAJ, es que te imagino rollo peli americana precipitándote a la furgonteta y diciendo nononononono x'D

    Un parque acuático yaaaaaaaaaaa? a estas alturas????? que fuerte, de españa me lo podría esperar (y aun no están abierto) pero alli??? Por cierto me has dado mucha hambre con el sandwich, porque que pinta... y yo he cenado medio pimiento (sisi, medio pimiento, yo es que vivo a lo loco) y una manzana x'D

    Como siempre, me encanta tu vida de aupair!!! Mucho ánimo con tu tesis guapa :)

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    1. Jajajaja si es que somos personas ocupadas xD.
      Ayyyyy los patines! Ahora me da pánico ponérmelos! Jajajaj a ver si encuentro una mañana libre y me voy a andar un poco a un lugar sin cuestas :P.

      El parque estaba cubierto, creo que en Bruselas un parque acuático al aire libre no abriría jamás jajaa, aquí hay verano con calor una semana al año creo. Soy fan del medio pimiento jajajaj, espero que solo fuese ese día porque madre mía, te nos mueres del hambre si no xD.

      La tesis da mucho asco. Creo que tú también la estás escribiendo, mucho ánimo!!! :*

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  4. Me dio mucha risa este post! En especial lo de los patines. Quisiera haber visto una foto del parque acuático porque me resulta muy curioso que haya de estos en Europa. Muchos saludos.

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    1. Lo de los patines fue tristísimo! Ahora me da miedo cogerlos! Jajajaja

      Era un parque pequeño y cubierto, pero para pasar la mañana con un crío de 9 años es suficiente :)

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  5. Como siempre me parti de risa y ame las fotografías. Preciosas.
    Que locos tus HKs y el cuida casa amante de Dios osea.... que cosas te pasan... a mí hasta ahora pero nada de locuras como esas, tu vida es una montaña rusa... a todo esto porqué nadie limpiaba la caca del trampolin!?

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    1. Lo del señor que limpia la casa ya me incomoda. O sea, yo no soy nadie para decirle que pare de decir cosas así, al final no es mi casa y yo pinto lo mismo que él, así que lo único que puedo hacer es irme xD.

      Y respecto a lo de la caca... yo no la limpio porque me da asco. Los padres no la limpian porque a ellos no les concierne. Y los niños no la limpian porque a ellos les da igual jugar en esas condiciones y no han limpiado nada en su vida. Así que seguimos teniendo caca en el trampolín xD.

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