2014/11/29

Cesky Krumlov, donde el rafting diurno es demasiado mainstream


Imagen de: http://www.expedicion.cz/
CESKY KRUMLOV, República Checa
Cesky Krumlov es un encantador pueblo al sur de la República Checa. Su centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad se ha conservado con pocas alteraciones a lo largo de los siglos y su castillo es el uno de los más importantes del país, lo cual atrae numerosos visitantes de todas las partes del mundo. Sin embargo, si te van las emociones fuertes no te pierdas... el rafting nocturno, donde cuatro amigas y yo dimos la pena del siglo.

¿DÓNDE ESTÁ CESKY KRUMLOV EXACTAMENTE?
Ahí
Es fácil llegar desde Praga (el bus tarda tres horas y vale 7'30€, más info aquí), de hecho mucha gente opta por hacer una excursión de un día desde la capital a Cesky Krumlov. Otras ciudades cercanas, tal y como se ve en el mapa, son Linz y Ceske Budejovice. 
El diario del viaje completo (Inter-Rail 2012) está subido en el blog, he aquí el día en cuestión.

DETALLES DEL RAFTING
♣ Punto de partida: Soukenická 33, 381 01 Český Krumlov (una pequeña plaza, haz click sobre la dirección para más detalles).
♣ Hora: 21:00 (o eso dicen, preguntadlo bien en el mail de reserva).
♣ Fechas: no lo pone en la web, pero supongo que solo en verano, de mayo a septiembre. 
♣ Duración: unas dos horas en total.
♣ Precio: 300CZK, unos 11€ por persona. Todo el material, los traslados y los guías están incluidos. 
♣ Conocimiento previo: no es necesario.
♣ Mail de reserva: expedicion@centrum.cz
♣ Página web: para más información haz click aquí.

CZECH HORROR STORY
¿Os suena la peli Hostel? No la he visto, pero sé que se trata de una saga de películas de terror que fueron rodadas en Cesky Krumlov. Por eso, antes de ir a Cesky con unas amigas bromeábamos sobre el hecho de que seguro que vivíamos alguna experiencia de peli de terror en el hostal. Muy mal encaminadas no íbamos, un episodio del viaje sí fue de peli de miedo (para nosotras en el momento, porque desde fuera tuvo que parecer una comedia en toda regla). 
Llegamos tan felices a la estación de buses desde Praga y tras dar mucha vuelta conseguimos dar con el albergue que habíamos reservado. Dimos una tranquila vuelta por el pueblo, compramos comida, entramos en tiendas, etc. Todo normal. Poco duraría. De momento pongo un par de fotos de la parte feliciana y pacífica del día.


Al haber realizado la reserva del rafting nocturno lo ponía bien claro en el mail: 20:45 en la oficina del centro. Ahí estábamos a la hora acordada y en el lugar acordado, pero nadie se disgnó a aparecer. Se han olvidado de nosotras, pensamos. Teníamos el número de teléfono, llamamos y el supuesto guía suelta "ah, el rafting era a las ocho, ya ha acabado, pero ahora vamos a por vosotras". WTF? Ni siquiera sé qué parte de la frase es más WTF: que nos dijeran mal la hora al reservar o que fueran a venir así improvisadamente a recogernos. Para nosotras mejor, pensamos, nos hacía ilusión el rafting.

Llegaron los dos "guías" (a partir de ahora entre comillas, ya veréis por qué) en una furgoneta blanca (cual secuestradores, si es que todas las señales estaban ahí, quien no las ve es porque no quiere) y como si nada nos recogieron. Alucinamos un poco bastante con el panorama pero subimos a la furgo, aunque no entendíamos por qué íbamos en furgoneta si el rafting era en la parte del río Moldava que pasa por la ciudad. Serán dos minutos de trayecto. Mal. Muy mal pensado. Empezaron a conducir monte arriba riéndose con nuestras caras de WTF. Cabe mencionar que no se veía nada fuera y que te llevasen cuesta arriba era inquietante teniendo en cuenta que todo lo subido habría que bajarlo después. Bajarlo en raft. Con corriente. De noche. 

Nos tranquilizamos al ver que uno de los "guías" simplemente cogía el material en una cabaña en el monte y conducíamos de nuevo hacia el pueblo. Pero pecamos de inocentes (para variar), estábamos fuera del horario normal del rafting y a los pseudoguías esos no se les ocurrió otra cosa que echar el raft al agua cual saco de patatas, decirnos que dejáramos nuestras pertenencias en un bidón, hacer que nos sentáramos en la barca y mandarnos río abajo mientras gritaban "si veis corriente, ¡siempre por la izquierda!".

Si al menos hubiésemos tenido luz estaríamos así. Pero no, ni eso había.

El cuadro era bonito: era de noche, ninguna tenía la más remota idea de cómo controlar aquello, no sabíamos cómo de fuertes eran las corrientes, tampoco si había piedras (aunque las hubiera tampoco es que pudiésemos verlas, pero bueno), ni siquiera hasta dónde teníamos que remar para que nos recogiesen. O sea, que perfectamente podíamos ir río abajo más allá del pueblo y acabar en un bosque de la Bohemia profunda. Que no cunda el pánico, dijimos. Qué mentira más cochina acabo de decir. El pánico cundió, pero bien cundido además. 



Nos organizamos para remar a base de gritos y gestos. No exagero cuando digo que tardamos cinco minutos para empezar a avanzar dignamente, así os podéis hacer a la idea de nuestra increíble destreza remera. Tras haber remado sido arrastradas por la corriente unos metros empezamos a notar que se acerca el primer rápido. Digo notar porque ya sabéis que ver, lo que es ver, el morro del barco y poco más. Desesperadamente remamos hacia la izquierda del río tal y como el profesional guía nos había indicado para darnos cuenta de que los supuestos rápidos son rampas preparadas para el paso de rafts. 

Entonces la corriente dejó de ser problema, pero nuevos enemigos aparecieron: las piedras y los borrachos. Así es, había que dirigir bien el barco para entrar en la rampa para no destrozar el raft pasando por encima de todas las piedras, y por si fuera poco, había borrachos ambulantes que nos invadían la barca cuando paramos para explorar el terreno.


No hace falta que diga que esa noche alcanzamos nuestro momento álgido de lamentabilidad, por mucho que lo piense creo que no se podía dar más pena ahí. Aunque parezca mentira salimos vivas de ahí (como prueba, estoy escribiendo esto ahora y os aseguro que no soy un fantasma), volvimos a encontrar a nuestros guías -vale, miento de nuevo, nos encontraron ellos- y empezamos a reírnos del show que habíamos montado.
A día de hoy aún me pregunto cómo puede alguien perder un porcentaje tan alto de dignidad en tan poco tiempo, pero lo cierto es que recomiendo la experiencia. ¿Alguna piedra me dio en la cabeza y no sé lo que digo? No, va en serio, aún sigo riéndome de aquella noche de peli de terror, en realidad el río está muy bien preparado y lo que nos asustó fue no saber lo que nos encontraríamos. Pero si habéis leído esta entrada sabéis lo que hay, así que no hay excusa para no probar el rafting nocturno en el río Moldava.
¡PARTICIPA!
¿Has estado en Cesky Krumlov? ¿Has conseguido dar tanta pena como nosotras en alguna de las actividades de tus viajes? ¿Piensas que deberíamos haber muerto ahí para no seguir dando vergüenza ajena?

6 comentarios:

  1. Estoy llorando de risa, de verdad hahahahahahhahahaha iba a decirte que parte me ha gustado más, pero es que es imposible quedarse con una sola y el final del post ya ha sido matador hahahahhahahahha dios mio... y cuando he leído lo de que lo recomendabas mi primer pensamiento ha sido: "esta se causo daño cerebral con una piedra en el rio ese?" por lo que cada vez queda más claro lo de que somos almas gemelas.
    Aunque sinceramente, no sé ni donde está el sitio ese y creo que podré vivir sin ir al río este donde podríais haber sido secuestradas por pseudoguias que en realidad podrían haber sido de la mafia y que habrían traficado con vuestros órganos o de la parte de estar en medio de un rio donde no hay la más minima iluminación pero sí borrachos y piedras (yo probablemente si que me causaría un daño cerebral y como que no estoy yo para tener más... hahahah)
    Aun así me alegro que ahora lo recuerdes como algo bueno :) y definitivamente una buenísima entrada!

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    1. Jajajajja en el momento nos cagamos de miedo, no voy a negarlo. Nos gritamos cosa mala entre nosotras, un estrés que no veas xD. Pero en cuanto salimos del agua no paramos de reír y comentar los momentos más tristes en plan "te acuerdas de cuando has empezado a pegar chillidos por la piedra?" o "el borracho ese me ha dicho que...". Un show de día, vamos.

      Pero respeto tu decisión de mantener algo de tu dignidad jajajajaja. Muy cierto lo de la furgoneta, cualquiera con dos dedos de frente no se habría subido, pero ya ves, estamos muy lejos de tener dos dedos de frente, así que si dos señores desconocidos nos dicen que nos subamos a una furgoneta para que nos lleven monte arriba, nosotras nos subimos.

      Me alegro de que te haya gustado!

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  2. Por muy cruel que suene, admito que me he desternillado de la risa con el relato de la experiencia de rafting nocturna. Me imagino que es una de esas situaciones en las que te prometes a ti misma que, si sales de ella, ya tendrás une buena historia que contar.

    Yo estuve en Cesky Krumlov hace varios veranos, aunque fue más que nada gracias al programa de Españoles en el mundo, curioseando acerca de Praga. Me enamoré de la ciudad y comimos justo en el restaurante que habían recomendado en el programa. Eso sí, nos pasó algo que yo sigo sin entender. Al entrar nos encontramos con que la mayoría de mesas tenían el cartelito de "Reservado" (sí, seguramente estaría en inglés traducido, porque de checo no es que ande yo bien). Cuando le preguntamos al camarero, este nos dijo que estaba todo ocupado, que nos esperásemos. Total, que nos quedamos fuera y no dejábamos de ver cómo la gente entraba. Tras media hora, volvimos a preguntar y nada, todo seguía completo. A todo esto, la gente seguía entrando y no salían. Al final, como nos empeñamos en comer en ese restaurante, nos infiltramos siguiendo a una pareja de checos y nos sentamos en una mesa al lado de la suya. Nos atendieron sin problemas y no nos dijeron nada de que estaba reservada. Sigo sin explicarme por qué demonios decían que estaba ocupado, cuando era que no.

    El tema de los borrachos en la República Checa es todo un mundo. Creo que no vi una sola farola en Praga que no tuviera un borracho cogido a ella.

    ¡Un beso!

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    1. Sí, sí, esa era exactamente la sensación aquel día (cuando superamos el terror inicial, claro), teníamos la certeza de que ese momento iba a grabarse en nuestras memorias y que nos iba a traer muchas risas e historias en el futuro... si conseguíamos sobrevivir xD.

      Jajaja los checos son un caso aparte, hasta para reservar mesas en un restaurante por lo que se ve :P. Y parece ser que lo de tener experiencias extrañas en restaurantes es lo normal, nosotros en abril tuvimos bronca con el dueño de uno porque tardaron UNA HORA en traernos la comida y decidimos pagar solo lo que habíamos comido porque llegábamos tarde a un tour. Un día deberíamos escribir un libro sobre experiencias raras en la República Checa, sería un best seller, en ese país yo me creo cualquier cosa.

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  3. Jajaja Yo me parto con los nombres! Y sí, he visto Hostel y menuda peli...jaja
    Mi hermana estuvo de Erasmus en la RCheca y lo tengo como pendiente! Porque justo coincidió con EEUU y no pude ir a visitarla! :)

    Muy buena entrada como siempre! Eres todo un libro abierto!!

    Un beso!!

    http://www.lamaletadeunaaupair.com

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    1. Jajaja vale, no veré Hostel en mi vida xD, seguro que salimos nosotras de fondo gritando en el raft.

      Una pena que no pudiste ir a visitar a tu hermana, espero que pronto puedas dejarte por este país, experiencias surrealistas aparte es precioso y merece mucho la pena :).

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